sábado, 20 de septiembre de 2014

"Silencio. Quizás no ausencia de ruido, pero si silencio. Un silencio enigmático, atractivo. Un silencio tal vez oscuro y prohibido. Silencio allá por donde va, silencio sin nombre y sin edad. Quizás por eso silencio no dice a donde va. Silencio, brillantemente cegador, oscuramente mortífero. Silencio, confusamente hermoso y halagador." 




La sombra no tenia nombre. Tampoco es que le hiciera falta, pasaba siempre desapercibida. Oculta en medio de ese tono tenue propio de la oscuridad. La sombra, en su estado natural, parecía vestir de camuflaje. La sombra era tan sólo un componente de la oscuridad, una parte prescindible que acompañaba al todo.
La sombra no entendía bien su naturaleza. No entendía por qué tenía que ser en medio. No era tan hermosamente luminosa como la luz, ni tan tenebrosa como la oscuridad. La sombra no se acostumbraba a estar en medio. Ella sólo quería definir quién era.
La sombra tenía familia. Eran cuatro en total, dos luminosas, una oscuridad y ella.  Ella era la sombra. Sin nombre, sin naturaleza, sin futuro sin igual.
La sombra se sentía inferior, y quizás lo fuera. Quizás ese era el modo que tenia el creador de demostrarle su naturaleza. Ella era nada. Sus amigos, siempre superiores. Siempre habilidosos, siempre destacando en alguna materia.
La sombra no lo entiende. Se siente confusa, ¿Por qué el azar no le dota de la más mínima pizca de talento?