jueves, 19 de junio de 2014

Abre los ojos maldita inútilábrelos. Tienes que mantenerte despierta, debes hacerlo. 

El aire huele a fuego, y a polvo. El aire huele a muerte. No puedo moverme y algo presiona mi pierna izquierda. Intento moverla sin éxito y noto mil cuchillas cayendo sobre ella. El dolor es insoportable

Me quedo quieta, atenta a cualquier ruido, abierta a todo imprevisto. El accidente viene a mi cabeza una y otra vez.  El autobús descarrila, gritos, fuego y luego oscuridad. Un silencio ensordecedor invade el ambiente y el frío se apodera de mí. No siento los dedos, no siento la nariz, no siento nada. 

“Open your eyes, ¡damn it!” esa suave voz llega en forma de susurro a mis oídos. Noto presión sobre mi pecho y de pronto recobro cierta sensibilidad en mis dedos. Y entonces, abro los ojos. 

A cámara lenta contemplo el mundo de nuevo, un apuesto caballero me sigue reanimando, veo la marca de la frustración en su cara. Y todo me parece absurdamente bello. 

“Keep it open” me susurra, pero es demasiado tarde. Cierro los ojos, hundiéndome de nuevo en la oscuridad, una oscuridad de la que nunca volveré a salir. La muerte.

3 comentarios:

  1. Hola! Soy nueva en blogger y me encanta tu blog:) Podrías visitar el mío??:
    http://lasprincesastambienescriben13.blogspot.com
    Gracias!

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Interesante post, hay mucho sentimiento... y tremenda conclusión con esa palabra al final. Saludos.

    ResponderEliminar