domingo, 30 de noviembre de 2014

Pequeño artista.

Me enamoré de un pequeño artista;
 sus obras eran reales,
sus pinceladas creaban genialidades;
pequeño artista, con mirada de alce,
ingenuo, quiza tuviera de pequeño lo de un gigante;
pintaba pasiones,
sentimientos deslizaba por el boceto del desastre;
yo el molde de su nueva barbarie;
 la belleza de la realidad
plasmaba con tranquilidad;
la fuerza de un tigre,
 movimientos rítmicos al pintar;
un baile de colores a la oscuridad;
 ven pequeño artista,
acércate y respira,
 ven y píntame de colores brillantes,
como si con el beso pinceladas dieras al aire,
ven, y hazme el amor,
como si se tratase de arte

martes, 18 de noviembre de 2014

Intento de algo llamado escribir

Te soñe en mil colores,
En verde y en negro
En blanco y en gris.
Te soñé de mil maneras,
Pero la mejor sin duda
Fue cuando te soñé desnuda
Con tu piel marfil
Entre mis sabanas.
Irrefutablemente las ganas de tenerte
Eran insensatas

sábado, 20 de septiembre de 2014

"Silencio. Quizás no ausencia de ruido, pero si silencio. Un silencio enigmático, atractivo. Un silencio tal vez oscuro y prohibido. Silencio allá por donde va, silencio sin nombre y sin edad. Quizás por eso silencio no dice a donde va. Silencio, brillantemente cegador, oscuramente mortífero. Silencio, confusamente hermoso y halagador." 




La sombra no tenia nombre. Tampoco es que le hiciera falta, pasaba siempre desapercibida. Oculta en medio de ese tono tenue propio de la oscuridad. La sombra, en su estado natural, parecía vestir de camuflaje. La sombra era tan sólo un componente de la oscuridad, una parte prescindible que acompañaba al todo.
La sombra no entendía bien su naturaleza. No entendía por qué tenía que ser en medio. No era tan hermosamente luminosa como la luz, ni tan tenebrosa como la oscuridad. La sombra no se acostumbraba a estar en medio. Ella sólo quería definir quién era.
La sombra tenía familia. Eran cuatro en total, dos luminosas, una oscuridad y ella.  Ella era la sombra. Sin nombre, sin naturaleza, sin futuro sin igual.
La sombra se sentía inferior, y quizás lo fuera. Quizás ese era el modo que tenia el creador de demostrarle su naturaleza. Ella era nada. Sus amigos, siempre superiores. Siempre habilidosos, siempre destacando en alguna materia.
La sombra no lo entiende. Se siente confusa, ¿Por qué el azar no le dota de la más mínima pizca de talento?

jueves, 19 de junio de 2014

Abre los ojos maldita inútilábrelos. Tienes que mantenerte despierta, debes hacerlo. 

El aire huele a fuego, y a polvo. El aire huele a muerte. No puedo moverme y algo presiona mi pierna izquierda. Intento moverla sin éxito y noto mil cuchillas cayendo sobre ella. El dolor es insoportable

Me quedo quieta, atenta a cualquier ruido, abierta a todo imprevisto. El accidente viene a mi cabeza una y otra vez.  El autobús descarrila, gritos, fuego y luego oscuridad. Un silencio ensordecedor invade el ambiente y el frío se apodera de mí. No siento los dedos, no siento la nariz, no siento nada. 

“Open your eyes, ¡damn it!” esa suave voz llega en forma de susurro a mis oídos. Noto presión sobre mi pecho y de pronto recobro cierta sensibilidad en mis dedos. Y entonces, abro los ojos. 

A cámara lenta contemplo el mundo de nuevo, un apuesto caballero me sigue reanimando, veo la marca de la frustración en su cara. Y todo me parece absurdamente bello. 

“Keep it open” me susurra, pero es demasiado tarde. Cierro los ojos, hundiéndome de nuevo en la oscuridad, una oscuridad de la que nunca volveré a salir. La muerte.